Air Force

Redefining the ‘Military Wife’ Stereotype

*La versión en español de esta entrada está debajo de la en Inglés.*

Hello again!

I’ve missed you.

I took a break from blogging the past few weeks because, well, I really just couldn’t handle adding another responsibility to my list.

Since my last blog update, I: Moved out of my college apartment, moved back in with my dad in Ocala, Florida, finished the summer semester of school, drove to Panama City with my friend Kat to get my military dependent ID and passport, got a remote job and came to terms with the fact that I probably won’t be in Italy with my husband, Micah, until October.

*Breathe in, breathe out.*

So, here I am, sitting in my old bedroom surrounded by rolled-up rugs for every room of our Italian apartment, and next to cardboard Crate and Barrel moving boxes that overflow into the guest bedroom with all of our belongings packed carefully inside.

All this time spent in an interim space has given me ample time to think about my identity, what I value and what I want my life to look like going forward.

There’s just one problem: One of the identities that I’m really growing into is also one that is steeped in clichés, negative stereotypes and general distain by people that are not in this community, or who don’t know someone in this community.

And that is my identity as a military wife.

We have all heard it. The sly remarks about young married couples in the military. The memes. The “dependa” trope, where the military wife does nothing but wait for her spouse to come home every day, and who is incapable of going on with her life while he or she is deployed.

While this life is difficult, our identities are more than just this.

When I started to feel the weight of these stereotypes, I fought tooth and nail to prove to myself that that wasn’t me.

And, I thought other young military wives were probably thinking the same thing.

From this point on, I want to use this platform to rewrite the stereotype of the military wife. I will be completely transparent with my experiences, I will feature other wives’ experiences and I will hopefully create a reliable source of information about being a modern military wife.

We are students. We have full time jobs. We are independent. We are full time care takers. We have kids. We balance budgets. We drive five hours away multiple times within a month to the nearest base to do paperwork. We chose this life, just like we chose our spouses. We are smart and capable. We are some of the strongest people you will meet.

And, the world is changing.

Before the age of online education and remote work, military wives were limited in their career options because of distance from opportunities and frequent moves.

Now, especially with the COVID-19 pandemic ensuring that everyone has experience working from home, remote work is being legitimized and normalized.

This means that I get to complete bachelor’s degree a year early with UF Online while I live in Italy with my husband. This means that I am able to work in a position remotely with UF Online to contribute to our income. This means that military wives stationed anywhere in the world now have vast opportunities becoming openly available and acceptable as experience on applications for other positions.

The world is more accessible and global!

Most recently, when I brought the need for a UF Online military spouse student club to the attention of UF Online faculty, I experienced the value of this vibrant community first hand.

I got responses from women at bases in Europe, at a base in South Korea and at bases in the U.S., all saying they would love a place to share their experiences with people going through the same thing.

They, too, have felt the “othering” effect of the stereotype on their bases, where it is not seen as the norm for young wives to be in online school. We feel alone.

But, we don’t have to.

The stereotypical view of the military wife is antiquated. Just like in the civilian world, women should be able to choose who they are. They should be able to choose to be a stay-at-home mom, or a working mom, or a CEO or really whatever they want, without a prejudiced notion coloring their life journey.

I want to leave you with this: Challenge your antiquated stereotypes, and, if need be, be the one to change them.

Thank you so much for reading! Check back every week for fresh content, and tell me what you think in the comments below.


Cambiando la definición de la esposa militar

¡Hola otra vez! 

Yo te extrañaba. 

Tomé una descansa de escribir en mi blog mientras las semanas pasadas porque no yo podía aguantar añadir más en mi lista de responsabilidades. 

Desde mi última entrada, yo: me mude de mi departamento universitario, me mude a la casa de mi padre otra vez en Ocala, Florida, completé un semestre, conduje a la Ciudad de Panamá con mi amiga, Kat, para conseguir mi identificación militar y mi pasaporte, obtuve un trabajo a distancia y aprendí que no voy a moverme a Italia hasta octubre. 

*Respiro. *

Así que, aquí estoy, sentada en mi dormitorio del pasado con alfombras enrolladas para cada cuarto de nuestro departamento italiano, y a mi lado hay cajas de cartulina de “Crate and Barrel” que se desborden en el dormitorio invitado, con nuestras cosas empacadas cuidosamente a dentro. 

Todo el tiempo en este espacio provisional, me ha dado tanto tiempo para reflexionar sobre mi identidad, qué valoro y cómo quiero parece mi vida futura. 

Solo hay un problema: Una de las identidades en que estoy creciendo es una llena de estereotipos negativos y desdén general de personas quienes no son partes de esta comunidad, o quienes no saben nadie en esta comunidad. 

Y esta es mi identidad como una esposa militar. 

Todos lo hemos escuchado. Los comentarios negativos sobre novios militares jóvenes. Los memes. El tropo de la “dependa,” en que la esposa militar hace nada excepto esperar por el tiempo en que su cónyuge llegue a casa otra vez, y quién no es capaz de vivir su vida mientras él o ella está desplegado. 

Mientras esta vida es difícil, nuestras identidades son más.

Cuando comencé de sentir el peso de los estereotipos, luché para proveer que no me representaban. 

Y, yo pensaba que otras esposas militares quizás sientan la misma cosa. 

De este punto, quiero usar mi sitio para reescribir el estereotipo de la esposa militar. Seré transparente con mis experiencias, incluiré las experiencias de otras esposas militares y crearé una fuente de información fiable sobre la vida de una esposa militar moderna. 

Somos estudiantes. Tenemos trabajos de tiempo completo. Somos independientes. Tenemos hijos. Equilibramos presupuestos. Conducimos cinco horas múltiples tiempos durante un mes al base militar más cerca para completar papeles. Elegimos esta vida, como elegimos nuestras cónyuges. Somos inteligentes y capaces. Somos algunas de las personas más fuertes que conocerás. 

Y, el mundo está cambiando. 

Antes del tiempo de educación virtual y trabajo a distancia, esposas militares eran limitadas en sus oportunidades de carrera a causa de distancia y muchas transiciones de casa.

Ahora, especialmente con la pandemia de COVID-19 y la experiencia de más personas con la necesidad de trabajar a casa, la legitimización de trabajo a distancia es más común.

Esta significa que puedo completar a mi titulo académico un año más temprano con UF Online mientras vivo en Italia con mi esposo. Esto significa que puedo trabajar a distancia en una posición con UF Online para contribuir a nuestros ingresos. Esto significa que esposas militares apostadas en cualquier lugar en el mundo ahora tienen acceso a oportunidades que anteriormente muchos puestos no aceptaban.

El mundo es cada día más accesible y global. 

Más recientemente, cuando puse la idea de un grupo estudiantil para esposas y familias militares a la facultad de UF Online, experimento el valor de esa comunidad vibrante. 

Conseguí respuestas de mujeres en bases en Europa, en una base en el Corea de Sur y en bases en muchos lugares en los Estados Unidos, y todos dijeron que encantarían tener un lugar en que pudieran compartir sus experiencias. 

Ellas, también, sienten el efecto del proceso de “othering” que tiene el estereotipo en los bases, donde no es la norma que esposas jóvenes vienen a la universidad virtual. Sentimos solas. 

Pero, no necesitamos sentirnos así. 

La vista típica de la esposa militar que queda a casa es anticuada. Como en el mundo civil, mujeres deben tener la oportunidad de elegir quién son. Deben tener la oportunidad de elegir quedarse a casa, o ser una madre trabajadora, o una CEO o cualquiera cosa que quieren, sin perjuicio en su viaje de la vida. 

Quiero terminar con esta idea: Desafíen tus estereotipos anticuados, y, si es necesario, debes ser la persona quién los cambie. 

¡Gracias por leer! Venga cada semana para leer contenido nuevo, y dígame qué pienses en los comentarios debajo. 

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